Sin Aliento by Kava Alex

Sin Aliento by Kava Alex

Author:Kava, Alex [Kava, Alex]
Format: mobi
Published: 2010-05-31T19:17:58+00:00


Capítulo 31

– Maldita sea -masculló Tess, y apretó el interruptor de la luz. Sí, había electricidad, así que no había razón para que no funcionara el sistema de alarma.

Anotó mentalmente que debía comprobar quién era el último agente que había enseñado la casa. Sin necesidad de comprobarlo, adivinó que era uno de esos cretinos de Hermanos Peterson. Aquellos tipos siempre se olvidaban de esas cosas, y tenían la ética profesional de un proxeneta. Últimamente circulaban rumores de que uno de los hermanos estaba usando las casas vacías para organizar sórdidas orgías.

De pronto, Tess recordó que el dormitorio principal de aquella casa era particularmente grande y tenía un baño con claraboya.

– Más les vale que esté limpio.

Revisó su reloj. Sólo faltaban quince minutos. Dejó el maletín en una esquina del cuarto de estar, se arremangó la chaqueta del traje y comenzó a subir las escaleras, deteniéndose un momento para quitarse los zapatos. Esa mañana no estaba de humor para tonterías. Su abandono sigiloso de la cama de Daniel había erosionado sus nervios y su paciencia. Daniel estaría llegando a la oficina en ese momento. Suerte que había dejado el móvil en el coche, porque, conociéndolo, seguro que llamaría sólo para echarle la bronca.

Subió corriendo las escaleras. Estaba a medio camino cuando oyó que la puerta de entrada se abría. El cliente llegaba pronto. ¿Por qué tenía que llegar pronto? Tess volvió a bajarse las mangas, buscó sus mocasines de piel y, encontrando primero uno y luego otro, se los puso discretamente. Cuando llegó al pie de la escalera, un hombre moreno y alto vagaba por el espacioso cuarto de estar. Las ventanas estaban desnudas, y la luz del sol entraba a raudales, cegadora, envolviendo por completo su figura.

– ¿Hola?

– Sé que llego un poco pronto.

– No se preocupe -Tess logró que no se le notara el enojo en la voz. Pero deseó haber tenido tiempo de revisar el dichoso dormitorio principal.

Él se volvió, y sólo entonces reparó ella en el bastón blanco. Al instante se preguntó cómo habría llegado hasta allí. Miró por la ventana, pero no vio rastro de otro vehículo en la glorieta.

Adivinó que tendría más o menos su edad, entre treinta y cinco y cuarenta años, aunque le resultaba difícil determinar la edad de la gente cuando no podía verles los ojos. Los cristales de sus gafas de sol Ray-Ban eran particularmente oscuros. Tess se fijó en su sedosa camisa de diseño con el cuello abierto, en su costosa chaqueta de cuero y en sus pantalones chinos bien planchados. Se sorprendió mirando si algo desentonaba. Sus rasgos eran hermosos, pero afilados; tenía la mandíbula cuadrada y tensa, los labios finos, pero bellamente trazados, y los pómulos altos.

Su pelo negro, muy corto, era abundante, a pesar de las ligeras entradas de su frente.

– Soy Walker Harding -dijo-. ¿Es usted la agente con la que hablé por teléfono?

– Sí, soy Tess McGowan -le tendió la mano y enseguida la retiró, azorada, al darse cuenta de que no podía verla.

Él vaciló y sacó lentamente la mano del bolsillo.



Download



Copyright Disclaimer:
This site does not store any files on its server. We only index and link to content provided by other sites. Please contact the content providers to delete copyright contents if any and email us, we'll remove relevant links or contents immediately.