Ojo En El Cielo by Philip K. Dick

Ojo En El Cielo by Philip K. Dick

Author:Philip K. Dick
Language: es
Format: mobi
Tags: cf
Published: 2010-03-06T23:00:00+00:00


...La verdad es que no importa a quién puedas poner en la lista, porque a ninguno de ellos se le echará de menos...

¡No se notará la ausencia de ninguno!...

El recuerdo no era para animar a nadie. Cualquier cosa, objeto o acontecimiento que hubiese alterado desfavorablemente la lisa superficie de la insípida existencia que vivió la mujer durante la cincuentena de años que llevaría en la tierra, había sido eliminado sin más ni más. Hamilton podía adivinar unos cuantos de esos acontecimientos, cosas u objetos. E incluso personas. Los basureros que armaban ruido con los cubos de desperdicios. Los vendedores domiciliarios que iban de puerta en puerta. Las facturas y las declaraciones de impuestos de todas clases. Los niños llorones (acaso todos los niños). Las bebidas alcohólicas. La suciedad. La pobreza. El sufrimiento general.

Sería asombroso que quedase algo.

—¿Qué ocurre? —preguntó Silky, rezumando simpatía e interés—. ¿No te encuentras bien?

—La culpa la tiene la niebla —respondió Hamilton—. Siempre me deja un poco indispuesto.

—¿Qué es la niebla? —inquirió Silky—. ¡Vaya palabra más rara!

Durante largo rato, no hubo conversación. Hamilton se limitó a permanecer sentado y a tratar en vano de mantenerse cogido a lo razonable.

—¿Quieres que nos detengamos en algún punto del trayecto? —ofreció Silky, amable—. ¿Te apetece un vaso de limonada?

—¿Por qué no se calla de una vez? —estalló Hamilton. Parpadeando, Silky le disparó una mirada temerosa.

—Lo siento. —Contraído sobre sí mismo, Hamilton forzó sus meninges para esbozar una excusa—. He empezado hoy a trabajar en un nuevo empleo... resulta un poco duro.

—Me lo imagino.

—¿De veras? —Hamilton no pudo impedir que asomase en su voz cierto gélido cinismo—. A propósito... iba a decírmelo. ¿A qué se dedica últimamente?

—A lo mismo.

—¿Y en qué consiste su ocupación?

—Sigo en el «Fondeadero».

Hamilton recobró cierta dosis de confianza. Por lo menos, algunas cosas continuaban existiendo. El «Fondeadero» seguía funcionando. Un fragmento de realidad quedaba allí, dispuesto para que pudiese cimentar su confianza sobre él.

—Vayamos al «Fondeadero» —propuso en seguida—. Tomemos un par de cervezas antes de volver a casa.

Cuando llegaron a Belmont, Silky estacionó el coche junto a la acera de enfrente, respecto al bar. Con ojo crítico, Hamilton estuvo unos segundos inspeccionando el lugar. Visto a aquella distancia, el establecimiento no parecía haber cambiado. Un poco más limpio, quizás. Más flamante. Se había acentuado el elemento náutico; daba la impresión de que las alusiones al alcohol estaban sutilmente disminuidas. De hecho, tuvo que esforzarse para leer el letrero de Áureo Resplandor. Los caracteres, antes de un rojo brillante y preciso, parecían unirse unos a otros y formar una mancha indescriptible. Si no hubiese sabido de antemano lo que decía el letrero...

—Jack —articuló, con voz suave y turbada—. Quisiera que me lo explicases.

—Que le explique ¿qué?

—No... no sabría decírtelo. —Silky sonrió y le dirigió una mirada vacilante— Noto un algo extraño en mí. Parece como si un sinfín de recuerdos entremezclados anduvieran sueltos por mi cabeza. No puedo captar nada concreto; sólo se trata de un manojo de vagas impresiones.

—¿Acerca de qué?

—De ti y de mí.

—Ah —Hamilton inclinó la cabeza—, eso.



Download



Copyright Disclaimer:
This site does not store any files on its server. We only index and link to content provided by other sites. Please contact the content providers to delete copyright contents if any and email us, we'll remove relevant links or contents immediately.