Asfixia by Chuck Palahniuk

Asfixia by Chuck Palahniuk

Author:Chuck Palahniuk
Language: es
Format: mobi
Tags: thriller
ISBN: 9788439708261
Publisher: Debolsillo
Published: 2006-12-31T23:00:00+00:00


22

La doctora Paige Marshall extiende un hilo de algo blanco con sus manos enguantadas. Está de pie junto a una anciana desinflada sobre un asiento abatible. La doctora Marshall dice:

—Señora Wintower, necesito que abra la boca todo lo que pueda.

El aspecto amarillento que tienen las manos de uno cuando lleva guantes de látex es idéntico al aspecto de la piel de un cadáver. Los cadáveres del primer año de anatomía con sus cabezas afeitadas y su vello púbico. Los brotes de pelo. La piel podría ser piel de pollo, pollo barato estofado, volviéndose amarilla y llenándose de agujeros donde estaban los folículos. Plumas o pelo, es todo queratina. Los músculos del muslo humano tienen el mismo aspecto que la carne oscura del pavo. Durante el primer año de anatomía, uno no puede comer pollo ni pavo sin estar comiéndose un cadáver.

La mujer inclina la cabeza hacia atrás y enseña los dientes incrustados en la curva de sus encías marrones. La lengua cubierta de sustancia blanca. Tiene los ojos cerrados. Tiene el típico aspecto que tienen las viejas en la comunión, en la misa católica, cuando eres monaguillo y tienes que acompañar al cura cuando pone la hostia en todas esas lenguas viejas. La Iglesia dice que uno puede tomar la hostia con la mano y luego ponérsela en la boca, pero esas mujeres mayores no lo hacen. Si vas a la iglesia y miras la hilera de los comulgantes sigues viendo doscientas bocas abiertas, doscientas viejas extendiendo la lengua hacia la salvación.

Paige Marshall se inclina y le mete el hilo blanco entre los dientes a la vieja. Estira, y cuando el hilo sale vibrando de la boca, saca varios trocitos de sustancia gris. Vuelve a pasarle el hilo entre los dientes y el hilo sale rojo.

En caso de encías sangrantes, véase también: cánceres orales.

Véase también: gingivitis ulcerativa necrotizante.

Lo único bueno de ser monaguillo es que puedes sostener la patena debajo de la barbilla de todas las personas que reciben la comunión. Se trata de un plato dorado con un pie que se usa para recoger la hostia en caso de que se caiga. Aunque una hostia se caiga al suelo hay que comérsela. En ese momento está consagrada. Se ha convertido en el cuerpo de Cristo. En la carne encarnada.

Observo desde detrás mientras Paige Marshall vuelve a meter una y otra vez el hilo ensangrentado en la boca de la vieja. La bata blanca de Paige va quedando salpicada de trozos blancos y grises de porquería. De manchitas rosáceas.

Una enfermera aparece en el umbral y dice:

—¿Todo el mundo bien por aquí? —le dice a la anciana de la silla—, Paige no le está haciendo daño, ¿verdad?

La mujer responde con una gárgara.

La enfermera dice:

—¿Cómo dice?

La vieja traga y dice:

—La doctora Marshall es muy delicada. Más delicada que usted cuando me limpia los dientes.

—Ya casi está —dice la doctora Marshall—, Se está portando muy bien, señora Wintower.

La enfermera se encoge de hombros y se marcha.

Lo bueno de ser monaguillo es darle a alguien en el cuello con la patena.



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