Cuatro Hermanas by Jetta Carleton

Cuatro Hermanas by Jetta Carleton

Author:Jetta Carleton
Language: es
Format: mobi
Published: 2011-12-17T15:38:09.048503+00:00


13

Matthew acababa de cumplir los treinta años aquella primavera. La muchacha tenía diecisiete, pero parecía mucho mayor. Sus equilibrados modales conseguían ocultar el hecho de que era muy inexperta en amor y le daban un toque de mundología, que a Matthew le parecía el colmo de la sofisticación. Se sentía indigno de ella, lleno de gratitud porque no lo rechazaba.

Charlotte, por su parte, también le estaba agradecida a él. Se sentía muy sola. Se había enamorado del pretendiente de su madre y lo único que él había hecho era reírse y acariciarle la mejilla. Necesitaba urgentemente proyectar su personalidad sobre alguien que le prestase atención. Y aquel profesor alto y joven de cuerpo musculoso y hermosos ojos castaños se la prestaba de muy buen grado.

Matthew corría a la escuela cada mañana con la garganta seca, deseando tan ardientemente llegar allí que azuzaba a su yegua con disculpas y promesas de recompensas. Por las noches volvía a casa de mala gana esperando que llegara el día siguiente. Los fines de semana eran una tortura. Se los pasaba talando árboles, colocando setos, desenterrando troncos, intentando, en fin, pasar el interminable tiempo que faltaba para el lunes.

En la escuela, tenía miedo de ser visto a diez pasos de Charlotte. Durante las clases apenas la miraba, aunque enrojecía de orgullo cuando ella le hablaba con los ojos. Por las tardes, mientras esperaban al tío, se besaban con prisa, ávidamente, en un rincón de la estancia detrás de la estufa. Luego ocupaban sus sitios de costumbre, ella en el pupitre delantero, él detrás de su mesa. Sentados así, circunspectamente aparte, hacían el amor con palabras, a través del espacio que los separaba. ¡Las cosas que a ella se le ocurría decirle! ¡Rosas y joyas caían de su boca, palabras que eran besos, pasión asombrosa! Sus voces, bajas y anhelantes, los acariciaban a los dos hasta que Matthew se sentía angustiado.

Sin embargo, no estaba tan abandonado a su amor como para olvidar los peligros. Temblaba cada vez que uno de los estudiantes llamaba a Charlotte «la preferida del profesor». Se preguntaba qué rumores corrían sobre ellos y qué historias contaban en sus casas. A veces, el miedo a ser descubierto lo trastornaba tanto que llegaba a desear no haberla conocido nunca. ¡Qué alivio si se fuera y él pudiera olvidarla! Entonces recordaba que, en realidad, lo dejaría pronto, y se sentía desolado. Esperaba el fin de curso como quien espera el fin del mundo.

A pesar de los suspiros y ocasionales lágrimas de Charlotte, Matthew se daba cuenta de que ella aceptaba el fin más fácilmente que él. Hablaba con alegría de volver a casa, de ver a su madre de nuevo, y todo aquello aumentaba la desesperación de Matthew. Se sentía furioso y, a la vez, más posesivo. La idea de casarse con ella cruzó mil veces su mente, ensombrecida por la de divorciarse de Callie. Apenas pensaba en su esposa; casi no le había dirigido la palabra en toda la primavera. Sin embargo, el cataclismo del divorcio estaba fuera de toda cuestión.



Download



Copyright Disclaimer:
This site does not store any files on its server. We only index and link to content provided by other sites. Please contact the content providers to delete copyright contents if any and email us, we'll remove relevant links or contents immediately.